El "Ciclo de Poe" de Roger Corman - 8 viajes al gótico
Roger Corman está, o al menos debería estar, entre los cineastas más importantes de la historia del cine. Llamarlo un director es quedarse corto. A lo largo de su carrera hizo verdaderamente todo en lo que respecta al cine y durante la década del '50 se dedicaría a dirigir o westerns o películas de mounstruos para la American International Pictures (AIP). Estas películas se producian con la única intención de comercializarlas, usualmente estrenadas en programas dobles. Al caer considerablemente el éxito financiero de estas producciones, AIP decidió dirigir el dinero que se destinaría a la producción de dos películas a la realización de una sola. Para dirigirla: ¿en quién más confiar que en el director que a sus 34 años ya tenía 24 filmes a su espalda?
La Caída de la Casa Usher (House of Usher, 1960) adapta el cuento del mismo nombre escrito por Edgar Allan Poe. En la historia, un hombre visita una vieja casa en la cuál su prometida, Madeleine, vive junto a su hermano Roderick. Este último quiere a toda costa impedir que la joven pareja se case, ya que su familia, los Usher, sufre de una enfermedad hereditaria que los hace vulnerable a prácticamente todo, y la posibilidad de que descendientes de su familia deban sufrir lo mismo que ellos lo aterra. La realización se asemeja mucho a lo que la productora Hammer hacía en Inglaterra, con auge en los 50s y tempranos 60s y con éxito continuado hasta la década siguiente, pero esto se queda en la realización. El tono que Corman emplea, a diferencia del de sus pares ingleses, es uno muy moderno. Sigue en cierta medida la tradición del terror estadounidense, la niebla que precede a la casa, el "regrese por dónde vino" y lo poético y teatral del miedo, pero el director sabe de forma experta como combinar muchísimos elementos distintos en una obra que quizás incluso precede al "pop art", al mismo tiempo que se desarrolla en una forma tradicional. El pasaje más destacado de la producción es una escena de un sueño psicodélica en la que el protagonista ve a todos los miembros de la familia Usher volver a la vida mientras que su amada Madeline ha muerto, o eso es lo que ella cree. Para el papel de Roderick Usher, el antagonista, Corman solo podía pensar en un actor, Vincent Price. ¿El problema? Price era un actor muy famoso, habiendose desplegado con éxito tanto como actor dramático y líder de filmes de terror. Sin embargo, había algo que atraía a Price al papel, su trasfondo como actor teatral era crucial, pero el guión alargaba la historia original con tanta inteligencia que era capaz de mantener el tono del cuento así como algo atípico para el terror o la "clase B" del momento. En La Caída de la Casa Usher no hay mounstruos, lo único que existe similar es o la casa en cuestión o la paranoia de un hombre que lleva la perdición real de la familia, para nada en los términos que Roderick o el espectador esperaría. Se pueden ver temas recurrentes ya en el primer film, el más claro siendo la catalepsia y los entierros prematuros que esta provoca, que se mantiene (en particular en las cuatro primeras películas) como piedra angular de lo que la saga construye. Corman entendió algo a la perfección, con la explotación no alcanza pero esta es una pieza clave para la efectiva realización de un filme de esta índole.
El oportunismo del director brilla en cada cuadro, habiendo comprado viejos sets de otras producciones para representar la casa del título y aprovechando el aviso de demolición de un granero para en su lugar quemarlo y conseguir planos de su interior. En el todo, La Caída de la Casa Usher es una producción de una estética muy bien cuidada, es a través de esta que se alcanza al completo el tono gótico propuesto. Las actuaciones, a excepción de la de Price, no llegan a ser perfectas pero la película es aún una obra brillante del gótico, y prueba de que Corman era un director muy capaz de producir arte además de comercio.Luego del gigante éxito de La Caida de la Casa Usher, un año más tarde siguió El Pozo y el Péndulo (The Pit and the Pendulum, 1961). En ella, un hombre (John Kerr) llega a un viejo castillo a investigar la desaparición de su hermana tras casarse con Nicolas Medina, el hijo de un inquisidor español. En esrtructura, el filme se acerca muchisimo a La Caída de la Casa Usher y también lo hace en aparatados técnicos y visuales.
A continuación una lista de todos estos, que servirá para describir también a todas las películas siguientes (y a la anterior también) a excepción de las últimas dos:
- Sets Reciclados, compartiendo una estética gótica a la que se va agregando gradualmente nuevos decorados.
- Estructuras narrativas, en particular en las introducciones de personajes.
- Visuales, desde el ya mencionado plano del techo en llamas hasta pinturas de castillos.
Las dos producciones que Corman ya había completado para AIP resultaron ser ambas grandes éxitos comerciales, sin embargo, la relación del director con los productores en jefe, Samuel Arkoff y James Nicholson fue muy mala. Apoyandose en los buenos resultados que había cosechado con anterioridad, Corman llevaría su siguiente proyecto a Pathé (cuyos laboratorios ya habían servido a las producciones de AIP). Para este pensaba contratar nuevamente a Vincent Price, pero él tenía un contrato exclusivo en el anterior estudio del director, por lo que se vió obligado a reemplazar el papel protagónico. El cuento de hadas de Corman se acabaría tan pronto iniciada la producción, al principio del rodaje de El Entierro Prematuro (The Premature Burial, 1962) los productores se harían presentes para comunicarle que habían comprado la producción y que AIP estaría al mando nuevamente pero ya habían contratado al actor principal. Esto terminó no importando, Ray Milland deja atrás la fragilidad y el miedo que Price construyó, en su lugar creando uno nuevo, similar pero finalmente distinto. La familia de Guy Carrell (Milland) sufre de catalepsia, que hace que los padecientes entren en un estado de aparente muerte, que ha llevado a que su padre sea enterrado vivo, o eso el dice.
Temáticamente, El Entierro Prematuro alcanza el punto más alto de todo el ciclo de Poe, tocando un nivel de profundidad al que ninguno de los otros filmes se acerca a alcanzar. Continúan las escenas de psicodelia, esta vez siendo una fantasía del protagonista, quién ha preparado una tumba especial en la cuál tiene numerosas formas de advertir que aún sigue vivo incluso tras su sepulcro y ve cada uno de estos dispositivos fallar frente a sus ojos. Se juega con el condimento social de la historia, sobretodo una vez se abandona el texto de Poe que consiste en la pesadilla del protagonista, aqui el personaje principal verdaderamente es enterrado vivo, y la historia en cierta manera descarrila. En temas, aún así, resulta muy interesante. Se produce casi un slasher y aunque se produzca un acercamiento mucho mayor a la explotación directa, aún así se mantiene un balance genial entre lo macabro con el horror casi corpóreo de Poe.El Entierro Prematuro, como sus predecesoras, fue un éxito, pero la notoria falta de Vincent Price la dejó con los años olvidada. Sumado a esto, la fatiga que lo repetitivo de los temas conllevaba se volvía cada vez más aparente así que Corman se inclinó por la más lógica alternativa. Edgar Allan Poe escribía en su mayoría cuentos, por lo que se adaptarían tres de ellos, protagonizados todos por el habitual protagonista (ahora disponible con el director volviendo a trabajar bajo AIP) en una sola película, Historias de Terror (Tales of Terror, 1962). La primera, "Morella", que comienza al igual que las tres producciones anteriores, ve la visita de una joven a la casa de su padre, él, la odia profundamente ya que la culpa por la muerte de su esposa en el parto. Price puede entregar una actuación teatral tradicional de su trayectoria, desarrollándose a través del largo de la trama. La brevedad le sirve a la historia, aunque ya se siente una total fatiga en las historias de "vieja casa decrépita con dueño misterioso" y, cómo no, termina en un final en llamas. "Morella" resultaría más interesante si no fuera por los dos segmentos que le suceden, que son fabulosos.
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| Vincent Price y Maggie Pierce en "Morella" |
"El Gato Negro" no solo es una adaptación del cuento del mismo título sino que también se introducen conceptos de "El Barril de Amontillado" también. Montresor es un hombre alcohólico que maltrara a su esposa y su gato, se pasa los días en un bar hasta que es echado de ahí también. Borracho, llega a una cata de vinos, dónde conoce a Fortunato, un refinado catador con quién compite por su conocimiento en vinos. Este segmento es prácticamente una comedia y Vincent Price es genial en el interpretando a Fortunato. Pero, si Price es Fortunato, ¿quién es Montresor? Peter Lorre interpreta el papel principal y la comedia se le da de forma espectacular, y no solo la comedia, sino la malicia también. En su amistado con Fortunato comienzan a nacer celos, de los celos y alcoholismo del protagonista comienza a brotar locura, y aunque el tono cómico puede quitar del terror, aún este se hace presente lentamente hasta que logra explotar, y una vez lo hace Lorre puede desplegarse completamente, y su co-protagonista brilla en una posición de absoluta debilidad, todo esto resulta tan divertido como lo es macabro. El sentido del humor retorcido de este segmento prueba ser muy efectivo, y el cambio de sets a escenarios más abiertos es más que bienvenido, sin embargo, lo mejor queda para el final.
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| Peter Lorre y Vincent Price en "El Gato Negro" |
Basil Rathbone es el protagonista de "El Extraño caso del Señor Valdemar", en el que Vincent Price interpreta al Valdemar del título, un hombre que se encuentra en lecho de muerte. Rathbone interpreta a un hipnotista que Valdemar contrata para probar un tratamiento experimental, hipnotizarlo mientras muere para que permaneza vivo pero muerto a la vez. Al mismo tiempo, Carmichael, el hipnotista, intenta conquistar a la mujer de Valdemar, y aprovecha la hipnosis en la que lo induce al morir para dejarlo inhabilitado y que no pueda defender a su esposa. Este segmento vuelve a los usuales castillos aunque gran parte de la acción queda en la habitación en la que la hipnosis toma lugar. Rathbone es genial pero una vez más Price se destaca en un papel inusual, que va desde el moribundo hombre débil hasta un mounstruo cubierto en maquillaje que busca impedir que el plan del malvado hipnotista se concrete.
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| Basil Rathbone y el elenco de "El Extraño Caso del Señor Valdemar" |
Historias de Terror fue ¿Cómo no? Un gran éxito y esto por supuesto llevó a otra película más. El Cuervo (The Raven, 1963) adapta ya no un cuento, sino un poema. Por lo tanto, solo la primera escena es este poema, el resto de la trama es una histotia completamente original, una vez más, escrita por Richard Matheson. Un hechicero, el doctor Erasmus Craven, recibe la visita de un cuervo mientras lamenta la muerte de su esposa.
El cuervo es en realidad el Dr. Bedlo, otro hechicero que ha sido transformado en cuervo por el malvado (adivininen qué) hechicero, el Dr. Scarabus. Luego de que Craven ayude a Bedlo a volver a su forma original, este le comunica que vió a su esposa muerta en el castillo de Scarabus, por lo que deciden visitarlo para que el primero descubra la verdad y el segundo cobre venganza.Pronto se unen a ellos Estelle, la hija de Craven, y Rexford, el hijo de Bedlo (interpretado por un jovensísimo Jack Nicholson) y llegan al castillo de Scarabus, interpretado por ni más ni menos que Boris Karloff. En esta película se suman a el habitual Price tanto Karloff como Peter Lorre una vez más, y esto, teniendo en cuenta el tono del segmento de "El Gato Negro" en el film anterior debería ser evidente que El Cuervo se trata de una comedia. Sorprendentemente, y pese a la estética gótica, que es una constante, resulta ser una comedia muy graciosa. Es una mezcla de fantasía, aventura y humor que es muy efectiva. Los tres protagonistas están muy bien, con Karloff y Lorre habiéndose llevado tan mal tras las cámaras como sus personajes frente a ella. Funciona si se quiere como un puente entre generaciones del género del terror, con Corman a la cabeza en uno de sus trabajos más entretenidos. Sorprende mucho la gran habilidad para la comedia de los realizadores y lo creativo de la premisa principal, pero, ¿Cómo no? Quién más brilla es Vincent Price, que además de saber a la perfección como intimidar, supo también como hacer reir.![]() |
| Boris Karloff, Peter Lorre y Vincent Price en una foto promocional. |
Ya no es necesario reiterar el éxito de esta serie de películas por lo que podemos pasar directamente a la siguiente. El Palacio de los Espíritus (The Haunted Palace, 1963), toma su título del poema del mismo nombre, sin embargo, la historia no tiene nada que ver con la obra de Poe! Esto no era algo fuera de lo común en similares producciones dirigidas por Corman, basándose esta película en particular en "El Caso de Charles Dexter Ward" de H.P. Lovecraft. Originalmente, la intención era que el filme llevara el título del material en el que se basa pero aprovechando el éxito de sus predecesoras, se le puso el título de una obra de Poe y se hizo que Price recitara parte del poema.
Joseph Curwen es un brujo que es quemado vivo por los habitantes del pueblo de Arkham. Más de 100 años después, un hombre, Charles Dexter Ward, llega al pueblo junto a su esposa y pide direcciones para llegar al palacio de Curwen ya que resulta que lo han heredado, Charles siendo descendiente del dueño original. El pueblo se pone en contra de los protagonistas, culpando a su familia de las deformidades que afectan a parte de la población local, causadas supuestamente por una maldición dejada por Curwen por sobre el pueblo. Una vez en el palacio, Ward y su esposa conocen a Simon, el encargado/sirviente del lugar, quién es amigable con ellos y los ayuda a acomodarse en el lugar. Simon se vuelve particularmente cercano al personaje principal, el cuál comienza a experimentar cambios de personalidad que hacen aparente que ha dejado de ser si mismo, su tatarabuelo tomando posesión de su cuerpo. Price regala una más que interesante interpretación, dejando bien marcados los dos lados del personaje (o personajes) que interpreta. Más interesante aún es el caso de Lon Chaney Jr., otra leyenda del género que se suma a esta serie de películas interpretando al sirviente. Chaney is tanto amigable como macabro, su cara cubierta en un maquillaje que lo muestra pálido y hasta con la piel de un tono verdoso. Se nota de forma instantánea que la historia que se toma aquí difiere en tono con el resto de las producciones de la serie y el cambio es muy agradable. Tan macabra y gótica como sus predecesoras, El Palacio de los Espíritus se diferencia temáticamente con ellas, la construcción de la trama es crucialmente distinta a lo largo del relato y funciona tremendamente bien. Desde lo abierto de la fotografía hasta los eventos que toman lugar y la introducción de elementos como magia oscura o incluso monstruos, la película es fundamentalmente distinta, obra de Edgar Allan Poe solo en título.
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| Lon Chaney Jr. y Vincent Price en "El Palacio de los Espíritus" |
Esto que sostengo habla muy bien de todas las películas anteriores ya que son verdaderamente fieles a la obra de Poe a pesar de que las historias difieran del material original. Tanto Corman como los escritores de cada uno de los filmes entienden el tono de cada autor, y en todos los casos los resultados son excelentes, sin ser obras gigantes aún contienen el terror en pequeños paquetes cuyo ingenio es innegable.
Desde después de La Caída de la Casa Usher, Corman quería adaptar La Máscara de la Muerte Roja. Debió esperar. Como ya mencioné, cada producción sumaba a la anterior, y antes de producir esta historia, la cuál lo interesaba de forma particular, decidió hacer todos los filmes ya mencionados hasta que la oportunidad perfecta se presentara. Esto ocurrió en 1964, La Máscara de la Muerte Roja (The Masque of the Red Death) fue filmada en Inglaterra, manteniendo únicamente al director y protagonista usual y se le dió a Corman la oportunidad de algo crucial para la época y el tipo de producción, filmar en exteriores.
El principe Prospero gobierna con crueldad, y al enterarse de una gran plaga que está acabando con las vidas de sus súbditos, decide en lugar de protegerlos, invitar a toda la nobleza a su castillo a resguardarse de la "muerte roja" mientras en el exterior los csmpesinos son arrasados. Resulta que Prospero es un satanista y toda la nobleza también lo es, para el horror de Francesca, una joven súbdita que ha sido secuestrada en el castillo. Corman utiliza en La Máscara de la Muerte Roja una mezcla de la construcctión narrativa ya conocida en las seis películas anteriores con la psicodelia de las primeras, pero claro, multiplicada considerablemente ya que aquí se nos propone un festín visual. El filme le escapa de forma constante al rojo que lleva en el título, los presentes en la fiesta escondiéndose de lo que está acabando con toda la población hasta el punto que se vuelve insoportable. La trama, entonces, se desarrolla con gran inteligencia y con unas muy correctas actuaciones por parte de Hazel Court y Jane Asher, y como siempre, Price está muy bien. Es una cuestión tanto de agotamiento y de un errado manejo del material que hunde en cierta medida a la producción. Se pasa tiempo explorando otro cuento de Poe, "Hop-Frog", en el que un enano que actúa como bufón cobra venganza, y aunque por separado funcione muy bien no termina de mezclarse con la trama principal. En adición, se nota cierta fatiga en la producción, le falta en cierta manera la vida que inundó a las primeras películas. Sin embargo, con lo genial de la fotografía de Nicolas Roeg, es más que fácil olvidar las falencias del film, más aún cuando Corman decide salirse un poco de la narrativa estándar e incluir ciertos aspectos oníricos y metafóricos que terminan por funcionar.
La Máscara de la Muerte Roja no sería tan exitosa como sus predecesoras y se entiende el por qué. No es tan fresca ni tan viva como las otras producciones que adaptan a Poe y que Corman dirigió. Sumando esto a su tono mucho más "artístico" y al hecho de que hasta este punto soll habían pasado 4 años desde la salida de la primera de la serie y ya se comprendía que el final del camino se aproximaba. Una vez más filmada en locaciones en lugar de estar confinada en un set, La Tumba de Ligeia (The Tomb of Ligeia, 1964) cierra el "ciclo" en la octava película. Ligeia, la esposa de Verden Fell, le anuncia que ella "nunca moriría y siempre sería su esposa", sin embargo, el film inicia con el enterrandola. Visitando la tumba más adelante, Fell conoce a Rowena, a quién cura luego de un accidente y con quién comienza un romance de forma veloz. La Tumba de Ligeia es lenta y el terror/lo fantástico tarda en introducirse. Una vez ya casados, Rowena empieza a sospechar de la actitud de Fell, y la película trata con sorpredente ambigüedad. Corman no termina de decidirse entre el tono cuasi-explotativo construido por la serie hasta este punto y un mayor naturalismo (ayudado tremendamente por la belleza de los escenarios en loz que la filmación tomó lugar). Esto ya había sucedido en La Máscara de la Muerte Roja, no habiendo una decisión concreta de que rumbo seguir. La trama de La Tumba de Ligeia da mayor lugar a esto, pero el resultado termina siendo peor. Price, como siempre, está bien en el rol protagónico pero esta vez es Elizabeth Shepherd como tanto Rowena como Ligeia quién resulta dar la interpretación más llamativa.
La Tumba de Ligeia serviría para confirmar la caída de la serie, continuando todas sus tradiciones, sin embargo, termina siendo una vez más una producción decentemente entretenida. Esto último se puede usar para describir todo lo que enumeré hasta ahora. Desde Usher hasta Ligeia el ojo de Corman para la producción barata, rápida pero profunda se mantiene vivo, con altibajos, con historias mejores y peores y, ¿cómo no?, con planos, escenarios y pinturas repetidas. Esto hace a todas estas películas muy entretenidas e interesantes de ver, sea una atrás de otra o permitiéndote descubrir una cada cierto tiempo, Roger Corman siempre hace algo único de las historias de Edgar Allan Poe, algo que dudo que algún cineasta haya hecho o hará mejor. El título de director le queda MUY corto a Corman, él fue un verdadero cineasta, no habrá sido el más refinado pero es imposible no ver el amor que inunda cada plano.
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| Corman y Price durante la producción del "Ciclo de Poe" |
Tomás Cerqueiro, 2026





















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