Crónica BAFICI-La Peluca, de Emiliano Rocha Minter

Actualización: La Peluca fue merecedora de una mención especial por parte del jurado en la sección "Competencia Internacional"

El director mexicano Emiliano Rocha Minter hizo prescencia en la función final del tercer día del BAFICI en el Teatro Presidente Alvear para presentar La Peluca (2026), que participa de la sección "Competencia Internacional". En lo que describió como "una gran broma", la película relata una loca aventura en la que el protagonista debe meterse para llevar a cabo su arte.


Silvestre es un ambicioso director de cine con la esperanza de realizar una película épica de tres horas sobre la vida de un prócer mexicano. Para esto, ha sido convocado a la casa de Ricky, el único que parece dispuesto a escuchar su idea luego de haber sido rechazado por todos los productores disponibles. Sin embargo, ya desde el vamos Silvestre se encuentra con cosas totalmente inesperadas. Es recibido por figuras extrañas, y descubre que la casa de Ricky es un mundo libertino, bohemio e inexplocable. La figura de quién el protagonista va a conocer se endiosa hasta su eventual aparición, y no es hasta ese punto que la locura comienza verdaderamente. En el centro de La Peluca se encuentra, justamente, una peluca, que funciona como la llave al mundo de Ricky. En la corta duración de 65 minutos, el filme pasa por variopintas y bizarras etapas, y parece estar constantemente concentrado en sorprender al espectador con un humor vertiginoso. El ritmo es rápido y se desafía constantemente a las expectativas del espectador. Mientras la trama avanza, en lugar de acercarse lo que el pobre director pretendía filmar a una realidad, esto se aleja, y lo bizarro no cesa nunca.

La actuación principal de Gabino Rodríguez sirve en gran manera para sobrellevar el ritmo infernal de La Peluca, pero también resulta fundamental el trabajo de Luis Gerardo Méndez como Ricky. Las actuaciones, a un nivel general, buscan abandonar cualquier tipo de preconcepción, desde la locura del "esclavo" de Ricky que se pasea la película desnudo, la transformación del protagonista o los diálogos raros que Luis Gerardo Méndez recita, muchas veces en un español mezclado con inglés o en lenguaje inclusivo, es imposible tener cualquier tipo de expectativa, muchisimo menos querer adelantarse a que va a pasar.

Es probable que La Peluca encuentre sus mejores momentos al llegar el tercer acto. El recurso cómico deja de ser el hecho de extrañarse ante lo que ocurre, sino que se abraza lo extravagante. Estos son los únicos momentos en los que Rocha Minter deja a su película ser sincera, pasa a estar hablada en italiano, inglés, francés, lo que sea, al ya no tener que regir según las espectativas de lo "normal" se vuelve muchisimo más interesante y divertida. No es disimilar al cine de Federico Fellini, cambiando su melancolía por humor ridículo y, cada tanto, pincelazos de profundidad. No es sorprendente que el propio director describa a su película como "una broma". En lo superficial no parece tener mucha profundidad, no es más que una serie de gags que siguen a un director tratando como sea de expresarse, a lo 8½ (1963). Es ahí dónde puede brillar, el momento en que se quita el suelo en el que el espectador estaba parado, lo que ocurre dos veces, al entrar Ricky al filme y al final. Es divisible y maleable, sin mucho significado impreso más allá de lo quizás central del relato, el arte como algo diverso.

La Peluca pone como "arte" tanto a una épica histórica de tres horas como a la representación de un procer mexicano de manera ridícula. Es una película complicada, sobreestimulante, graciosa y plana, seria y profunda. Mentira, seria no. Se puede ver quizás un desprecio al concepto de arte estructurada, la falta de esta a veces lastimando a La Peluca, pero aún así logrando dar a entender lo que el director pretende. Es un viaje por lo "extraño" o al menos lo "extravagante", hasta el punto que deja de serlo y se vuelve natural, la estructura termina siendo la falta de esta, el protagonista haciendose lujo de su unicidad transformándose en un elemento más.

Tomás Cerqueiro, 2026

La película se proyectará también durante el BAFICI en las siguientes fechas:

19/04 17:05hs en Cinépolis Recoleta

22/04 13:40hs en Cinépolis Recoleta


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