Crónica BAFICI-Suite Santos+Vampir Cuadecuc, de Pere Portabella
En el día dos del BAFICI, la sala Leopoldo Lugones del Teatro General San Martín presenta una colección de trabajos del cineasta catalán Pere Portabella, dividos en dos secciones.
La primera de ellas, titulada Suite Santos presenta una serie de cortometrajes, filmados entre 1970 y 2006 en los que Portabella retrata a su amigo y colaborador artístico Carles Santos.
El primero, Play Back (1970), ve a Santos dirigir un coro en el que cada voz imita a un instrumento bajo la dirección del protagonista. Es una entrada a su mundo artístico, tan particular como sorprendente, filmado de manera tan simple que le permite a Portabella entrar entre los artistas, con una cámara móvil muy interesante.
El segundo, Acció Santos (1973), lo retrata tocando el piano, y luego escuchando una grabación de su propia interpretación, hasta que conecta a la grabadora unos auriculares y solo él es capaz de escucharse. La realización es simple, no más que un número muy reducido de planos estáticos y muy ocasionales zooms a el sujeto del corto.
Luego, centrándose más en lo artístico que en lo musical, La Tempesta (2003) ve una obra reproducida sobre imagenes de cuerpos siendo rociados con agua.
Finalmente, como una combinación de todos los anteriores, Visca el Piano (2006) se divide en dos partes, un piano móvil, y Santos representando una obra en el instrumento. Es el de mayor creatividad, visual, de puesta en escena e incluso musical, una obra que logra belleza a través de su rareza, un corto "Lynchiano", si se quiere.
Luego, se proyectó Vampir-Cuadecuc (1970), una película que utiliza meta-narrativa para contar la historia de Drácula, utilizando la producción de El Conde Drácula (Nachts, wenn Dracula erwacht, 1970) de Jesús Franco, como puntapie inicial. Vampir-Cuadecuc se construye de dos maneras, una de las cuáles es muchisimo más interesante que la otra. Filmada muda y en blanco y negro, Portabella cuenta tanto la historia de Bram Stoker como la de la filmación de la película de Franco, simultaneamente. Se utilizan imagenes del filme final, o planos ligeramente alterados, pero también se le permite al espectador sumergirse en la producción, sea viendo las escenas "desde afuera" (con el equipo técnico en cuadro) o directamente funcionando como un making-of. Lo que Portabella sostiene es la capacidad de entender la historia sin la necesidad de contexto o diálogo. Ayuda conocer la historia y sobretodo haber visto la película de Franco, pero aún así, Vampir-Cuadecuc se sostiene considerablemente bien. Es atmosférica, priorizando esto a la narrativa convencional, pero aún teniendo en cuenta esto, sigue sufriendo lo mismo que la película en la que se basa, osea, el segundo acto es muy débil. A pesar de esto, resulta sorpresivo encontrar en un experimento tan particular una película mejor, tanto narrativa como tecnicamente a El Conde Drácula, que fracasa en todo lo que Vampir Cuadecuc tiene éxito.
Este programa de trabajos de Pere Portabella sirve como una muestra artística más que "cine". Lo utiliza a este en un sentido no convencional, único, y eso es importante. Tanto la Suite Santos como Vampir-Cuadecuc comparten algo más allá del compositor en común, entre ambas construyen un retrato de un artista francamente invaluable, a pesar de su rareza, valen la pena totalmente, es una experiencia antes que una "película". El solo hecho de encapsular el arte en una "película" es un problema ¿por qué no molestarse en destruir esa noción?
Tomás Cerqueiro, 2026
El programa se proyectará también durante el BAFICI en las siguientes fechas:
23/04 17:20hs en Cinépolis Recoleta




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