Crónica BAFICI-Shivers, de David Cronenberg
El National Film Board de Canadá, en su selección para el BAFICI, presenta Shivers (1975), la tercera película dirigida por David Cronenberg. La elección es curiosa pero al verla me encontré con una sorpresa absoluta. Cronenberg se adelanta al terror venidero, y además de hacerlo con los reducidos recursos del cine canadiense, lo hace con un toque distinto al usado por sus pares contemporaneos en Estados Unidos, asemejándose más al terror Europeo.
En el inicio, se presenta casi una utopía. Shivers comienza con una larga narración que describe al complejo Starliner, un enorme edificio autosuficiente en una isla cerca de Montreal. Vemos todos los lujos que ofrece, desde departamentos instalados, servicios médicos, golf, tenis, etcétera. Luego, este idealismo continúa, con una joven pareja que llega a la isla para mudarse al edificio, esto, claro, yuxtapuesto con un hombre atacando a una joven ferozmente, ahorcándola hasta la muerte y abriendo su estómago con un busturí, antes de suicidarse. Cronenberg pone el foco no en un personaje sino en el edificio como un todo, vemos las interacciones de varios residentes precediendo a dos descubrimientos separados de la horrible escena, un hombre que se tocaba el estómago de forma extraña, que resulta ser un amante de ls jóven huye al ver la perversa escena, y el doctor de la isla llega al departamento y alerta a la policía. El protagonista, el doctor Saint Luc, fue convocado al departamento del asesinato por el asesino, un ex-profesor suyo cuyo colega, Linsky rápidamente le cuenta el posible móvil del crimen a Saint Luc. Resulta que él y su ex-profesor estaban trabajando en parásitos que pudieran reemplazar órganos, valiéndose así de estos para vivir en lugar de órganos convencionales. Lo que Cronenberg muestra en Shivers, sin embargo, difiere de parásitos benignos. Se ven pequeñas figuras de carne moverse alrededor del edificio, infectando como zombies a los habitantes de la isla. Pero provocan un deseo sexual enorme, no matan, sino que violan y hacen de sus víctimas esclavos sexuales.
La manera en la que la película juega con lo erótico es espectacular, es visual y de diálogo, usando, por ejemplo, a una estrella clásica del terror como lo es Barbara Steele, para seducir, tanto a los personajes como al espectador. Cronenberg es un genio a la hora de retratar Shivers a través de los puntos de vista que le da a la audiencia. Seguimos a Saint Luc, a su "amante" la enfermera Foresythe, a Barbara Steele, al "paciente cero" y su esposa, a los demás residentes del complejo y finalmente, un punto de vista propio, tásito e independiente. El terror que se crea es entonces muy efectivo, vertiginoso y por sobre todo, muy interesante. Las actuaciones no son para nada pobres, sobre todo aquellos que deben actuar afectados por el parásito, en particular la actuación corporal de Allan Kolman resultando tremendamente atractiva. La película cuenta con un ritmo impecable, no es precisamente rápida ya que se toma su tiempo para entender a cada uno de sus sujetos, y con lo que más juega Cronenberg es con el concepto general del erotismo y la naturaleza humana. Según lo planteado por quién desató el caos que afecta a la isla, la naturaleza humana es la falta de control que sale a la luz con el parásito, la película se cuestiona esto, y también entiende inteligentemente como ser perturbadora en relación a esto. En un breve monólogo, el personaje de Lyn Lowry anuncia que "todo es sexual", y ese es el leitmotif que Shivers adopta hasta el final. En escenas de sorprendente producción, el protagonista huye solo resistiendo el parásito, ¿o es acaso su naturaleza lo que resiste?. La respuesta no es directa, pero es sin dudas verdaderamente perturbadora.
La misoginia que el filme exhibe en distintas instancias es innegable, sin embargo, y a pesar otras falencias, es una película muy coherente. Involucra al espectador, revelando de a poco el verdadero tamaño de lo que ocurre, y plantando semillas en un inicio que más adelante afectarán completamente el desarrollo de la trama. El tratamiento de las mujeres que se retrata es lamentable, siendo prácticamente objetos pura y exclusivamente para violación, a pesar de transitar largos pasajes del film con una protagonista femenina aparentemente capaz. Más allá de esto, Shivers es espectacular, de principio a fin. Es un desafio a lo establecido, Cronenberg habiendo tenido que superar numerosas trabas para conseguir que sea aprobada. Las vueltas de la vida han llevado a que sea presentada por una propia institución pública canadiense en un festival de cine, eso debería ser testamento de lo poderoso que el relato presentado es, más moderno hoy incluso que en su estreno.
Tomás Cerqueiro, 2026
La película se proyectará también durante el BAFICI en las siguientes fechas:
23/04 13:55 en Sala Lugones
25/04 22:05 en Teatro Presidente Alvear




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