Crónica BAFICI-Los Golfos, de Carlos Saura

El BAFICI presenta, bajo su restrospectiva de Pere Portabella (quién produjo la película) Los Golfos (1960), ópera prima de Carlos Saura. Fundamental para la cinematografía española, representa un desafío gigantesco al régimen franquista, ambientando en el mundo del crimen una historia sobre la juventud.


Un grupo de amigos, todos jóvenes adultos, cometen pequeños crimenes para ganar dinero que gastar, tanto para mantenerse como para disfrutar, todos menos Juan, que practica para ser torero. Sin embargo, para esto se necesita mucho dinero, y el dueño de la plaza que utiliza para practicar se niega a prestarle asistencia por lo que el resto del grupo se pone de acuerdo para reunir las 20.000 pesetas que necesita para debutar como profesional. Saura ambienta la historia en las calles de Madrid y muestra al crimen de una forma tan metódica como lo es detallada. El film se toma su tiempo para dejar a la historia correr, en su lugar presentando a las acciones y ambiente que los protagonistas hacen y ocupan. Una vez que se establece la trama, la película se acerca a lo hecho por Federico Fellini en Los Inútiles (I Vitelloni, 1953), siendo las andanzas de un grupo de, a falta de una palabra mejor, inútiles. Pero como lo había hecho Fellini, Saura también siente empatía por sus personajes. Al crearse conflicto interno entre ellos, en la duda de si Juan, que no participó de sus crímenes anteriores merece su ayuda, se comienza a crear un relato más profundo.

Los Golfos funciona en gran medida bajo la tradición del Neorrealismo Italiano: se trabaja con actores no profesionales, se filma en espacios reales y por sobre todo, no se tiene miedo a ser brutal. No es sorpresa entonces que la trama gire alrededor de la aspiración de ser algo tan violento como un torero. El ritmo es más bien lento y tiende a tornarse repetitiva, la escasez de recursos parece hacerse presente en todo lo que Saura realiza pero aún así, la potencia que el relato mantiene es más que notable. No se centra tanto en la injusticia como parecería que se centraría, en su lugar, se centra en quienes son parte de ella, pero deja entrever que la cuestión es bastante mayor a los "golfos" que el título describe. Su realización simple termina siendo su mayor virtud, las imágenes ocultando en sí una potencia demoledora, pero el relato no termina de cerrar, quizás por su falta de foco inicial o por el tiempo que dedica en la introducción que, finalmente, se reitera con todo lo que ocurre. Más divisivo es el tratamiento del personaje central, Juan, quién no es realmente el protagonista pero que existe como una figura a ser idolizada. Respecto a esto, la escena final es lo más brillante del personaje, relacionada directente al final de la oración anterior. Saura cierra en una nota oscura, quizás hasta demasiado para lo que se presentó, pero funciona terroríficamente bien.

Los Golfos es una obra menor en la fructífera carrera de Carlos Saura, pero no le quita interés. Es muy interesante la decisión del festival de programarla dentro de la retrospectiva en la carrera de Pere Portabella, quién funciona como productor en este caso (y rol que también cumplió en las más conocidas Viridiana [Luis Buñuel, 1961] y El Cochecito [Marco Ferreri, 1960]). Resulta ser un valioso retrato del comienzo de la disrupción de lo establecido en el cine del periodo de Franco, que quizás se puede trazar hasta las primeras obras de Luis García Berlanga. Es muy interesante, más de lo que es de buena, pero aún así es muy correcta, dejando ver pequeños trazos de quién sería uno de los más grandes artistas de la historia de España.

Tomás Cerqueiro, 2026



 

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