Crónica BAFICI-La Semana del Asesino, de Eloy de la Iglesia


El BAFICI abre su segundo día en la sala 2 del Cinearte Cacodelphia con La Semana del Asesino (1972) de Eloy de la Iglesia. Es una película atípica, tanto en su trasfondo como en sí y dentro del género al que pertenece. Es transgresiva, hecha en una época de una gran censura y represión, así que no bastando sus grandes méritos técnicos, es también en sí misma una obra espectacular.

La trama sigue a Marcos, un trabajador de un matadero que lleva una vida completamente normal. Toda su familia trabajó para el mismo matadero, incluyendo a su hermano, con quién vive y es camionero. Marcos parece tener un camino fijado en su vida, pese a un poco de inseguridad, planea casarse con su novia Paula, una mujer más joven que él, y acaba de recibir un ascenso. Sin embargo, su suerte cambia tras un desafortunado encuentro con un taxista, que echa a la pareja de su auto tras estos besarse y manosearse en el asiento trasero. Tras recibir la negativa por parte del protagonista de pagar lo indicado por el taximetro, el taxista los ataca, y de un piedrazo, Marcos lo mata accidentalmente. Esto lleva a la pareja a una brutal paranoia, que lleva a la horrorizada Paula a querer confesar lo ocurrido a la policía, el protagonista se niega a esto y se ve obligado a matarla para cumplir su objetivo. Ahora, con un cuerpo en su casa, Marcos se deberá enfrentar a numerosos desafíos para evadir ser descubierto, y cada día de la semana descrita por el título lo obligará a tomar decisiones drásticas, y la pila de cuerpos crecerá día con día. De alguna manera, lo que Eloy de la Iglesia propone precede al "Slasher" que se popularizaría a finales de la misma década. Pero también toma de la que es quizás la madre de este género, Psicosis (Psycho, 1960) de Alfred Hitchcock. A lo largo de La Semana del Asesino vemos a un hombre perder la cabeza rápidamente, manteniendo cierta cordura y nunca perdiendo control de sus acciones, pero indudablemente sucumbiendo a una progresiva locura. Acompañandolo a lo largo de cada uno los días de este caos, Marcos conoce a Néstor (interpretado por Eusebio Poncela) un extraño joven que solo buscará compañía, o eso parece.
Pareciera que La Semana del Asesino incluso homenajea a Psicosis, es un ida y vuelta entre deseo (tanto sexual como asesino), "voyeurismo" y el estudio de un protagonista roto. A lo largo de la trama, lo que se nos presenta en el filme es uns serie de mórbidos y bizarros eventos que siguen la ola asesina del protagonista, incluyendo estos tanto a Néstor como la perturbadora imagen de crecientes cantidades de perros rondando la casa del personaje principal debido a el creciente olor a carne. Por esto mismo, la película trabaja en paralelos, sino incluso en ironías. Este tono, entre lo serio y lo cómico, sabe abandonar las imagenes en pantalla espléndidamente. Pasando de este a las escenas de asesinato, deliberadamente violentas y excelentemente ejecutadas.
De La Iglesia, director abiertamente homosexual, juega muchísimo con el inuendo, sobretodo cuando compete al personaje de Poncela, pero sabe también filmar a un personaje heterosexual como lo es el protagonista, lo que me lleva a tratar con él. Lo que Vicente Parra hace con el personaje es simplemente espectacular. Le inyecta a un frío asesino una calidez que es insólita, que hace olvidar de lo que ha cometido y lo deja simplemente inmerso en la paranoia que toma por sobre su cuerpo. En esta incertidumbre, tanto la película como el actor, buscan un escape, tanto literal como temático, y es en esto último que Parra sobresale. En su escapada, se encuentra con el sexo, al que se muestra muchas veces reticiente pero termina siendo como una droga, y con lo que terminaría siendo un tropo narrativo, la culpa pre-homicidio. Antes de atacar a sus victimas, Marcos siempre intenta disuadirlas de lo que oculta, pero es la manera en la que cada uno busca respuestas o una solución lo que los lleva a la tumba, o mejor dicho, a la trituradora. Se maneja muy bien lo morboso con lo poético, y es en esto último dónde el personaje de Néstor toma relevancia. Que su perro se llame Trotsky es solo uno de muchos "doble-sentidos" que De La Iglesia se ve forzado a emplear, bajo el estricto ojo de la censura franquista. La intención del personaje es clara, y hasta se presentan situaciones que dejan ver con mayor sinceridad lo que se intenta contar, como los dos hombres siendo revisados por la policía mientras se hacen compañía el uno al otro durante la noche, dato que toma aún más relevancia durante la instancia final de la película, De La Iglesia siendo brutalmente claro en su mensaje.
La Semana del Asesino parece (y se vende como, cabe aclarar) una película de explotación, pero no es sino un brutal ataque al status-quo del cine franquista. La versión que hoy se puede ver es un Frankenstein, combinando el montaje español, más violento, menos erótico,  con el internacional, más erótico, menos violento, en un intento de transmitir lo que se quiere decir. Sin embargo, esto no es necesario en ningún momento, lo que la película significa se percibe fuerte y claro, su ingenio, eludiendo perfectamente el establishment para destruirlo con la misma violencia que el titular asesino acaba con sus víctimas. Un enorme acierto por parte de la sección "Rescates" del BAFICI.

Tomás Cerqueiro, 2026

La película se proyectará también durante el BAFICI en las siguientes fechas:
19/04 21:30hs en Sala Lugones

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