Crónica BAFICI-El Gato de Borges, de Moro Anghileri


Bajo la sección "Noches Especiales" del BAFICI, en su segundo día y en el Cinépolis de Plaza Houssay, tuvo lugar no solo la proyección de El Gato de Borges (2026), debut directoral de Moro Anghileri, sino también el estreno mundial del filme. La directora se dirigió al público antes de la proyección y destacó el carácter independiente de la película, y es esto lo que la define.


Tras una proyección en un cineclub, los espectadores que se quedaron a conversar con el director de la película proyectada descubren que, fuera del edificio, ha estallado una aparente guerra civil en base a una medida del gobierno, y el elenco coral de personajes deberá lidiar con la situación como mejor puedan. Desde el inicio se notan las intenciones de la película y está perfecto, es una marcadísima crítica al contexto político de la Argentina, llevada a cabo a través de la comedia. A pesar de esto, un foco grande se pone en todo momento a los personajes. En sus 62 minutos de duración, El Gato de Borges realiza un notable balance entre humor, política y drama humano. En ningún momento son las pretenciones dramáticas muy elevadas, lo que las hace funcionar mejor de lo que lo harían si lo fueran. Se busca llegar a la cercanía con el espectador "cinéfilo" a través de diálogos haciendo referencias y la locación en la que la trama se desarrolla en sí, pero esto lleva a una brutal desconexión tonal. El comentario se hace repetitivo, no es cuestión de estar de acuerdo o no (aunque la postura presentada porcel filme sea la más lógica), pero se repite una y otra vez, desde una placa al inicio, pasando por los diálogos y el final, todo remonta a la situación política, como debería ser, pero a través de diálogo muy indiscreto.

Las actuaciones son muy correctas para el tono que se busca, y El Gato de Borges es, a nivel general, una película muy juguetona. Pese a tener que cumplir con la cuota de diálogo antes mencionada, el trabajo en los personajes es bueno en todo sentido. Además, la fotografía en blanco y negro es muy interesante, y directamente bellísima en las ocasionales introducciones de color. Mientras la trama se desarrolla, los personajes se encuentran y desecuentran pero se dividen en dos grupos: los que quieren salir a la calle a luchar y los que no. Esto es otro gran acierto, hace a la película viva más allá del encierro de los protagonistas y cada personaje, con su postura bien establecida y con gran potencial cómico, todos y cada uno aportan y todos los actores interpretan fabulosamente sus papeles.

Lo que termina quitando en gran medida de lo que El Gato de Borges es su falta de discreción. Pareciera que Anghileri no confía en su audiencia, se repite una y otra vez sobre los mismos puntos repetitivos. Son interesantes, pero en la repetición pierden fuerza. Al acercarse su fin repunta hasta cierto punto ya que lo repetitivo lograr llegar a una conclusión, se cierran los arcos de personaje y el humor también crece en calidad. El resultado total es bueno, pero tiene sus peros por todas partes.

El Gato de Borges sienta un buen precedente, es una producción pequeña pero poderosa. Quizás no sea la película más pulida, hay errores de edición y la manera en la que se relata (y muestra) lo que ocurre fuera del cine en el que la película tiene lugar es simplemente ridícula y penosa. Aún así, es en la simpleza del diálogo, de la fotografía y de la ejecución general lo que la salva. Es decente, deja a Moro Anghileri como una cineasta definitivamente interesante a futuro.

Tomás Cerqueiro, 2026

La película se proyectará también durante el BAFICI en las siguientes fechas:

19/04 13:10 en Cinépolis de Plaza Houssay

24/04 14:55 en Cinépolis de Recoleta

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