Crónica BAFICI-El Desencanto, de Jaime Chávarri


La sección "Rescates" del BAFICI presenta el que quizás es uno de los documentales más importantes jamás hechos. El Desencanto (1976) no es tanto sobre sus sujetos como lo es del Franquismo tardío, la transición entre un periodo tan extenso de la historia española hacia la llegada de una nueva forma de gobierno y de vida, yendo desde la vanguardia hasta el desencanto.


Quizás el más brutal error de El Desencanto sea en su inicio, decidiendo no proveer demasiada información sobre quién el sujeto realmente es, por lo tanto, permítanme hacerlo. El filme de Jaime Chávarri se compone de entrevistas a la familia de Leopoldo Panero, reconocido poeta español, icónico durante el franquismo. Sus hijos, Juan Luis, Leopoldo y Michi y su esposa Felicidad Blanc hablan sobre el difunto a lo largo de la hora y treinta y siete minutos de duración de la película, pero terminan también hablando de sí mismos en el proceso. Es más, la representación de Panero se efectúa más a través de las vivencias de cada uno de los cuatro sujetos que Chávarri filma. El estudio es no-cronológico, no refiriendose al relato de los Panero sino a la forma en la que se editan a conveniencia de la narrativa. Un gran foco se pone en la viuda, quién relata su juventud y con gran emoción el fallecimiento de su esposo, lo que deja entrever a dónde apunta el film.

Esto lleva a los testimonios de los hijos, quitando quizás a Michi, cada uno más bizarro que el anterior, por no decir más perverso que el anterior. Juan Luis es casi inexplicable y Leopoldo es carismático, incluso si sus palabras resultan crecientemente perturbadoras. Para ser claro, hay algo que se debe determinar, El Desencanto es sobre la muerte. Literal, la del padre de la familia, y figurativa, la familia en sí. El relato es muy complejo, las distintas orientaciones artísticas de cada uno de los miembros, todas entrelazadas pero también separadas. La historia pronto deja de ser de los Panero y se transforma en España entera. Realizada durante el periodo de transición, la herida que la partida de Leopoldo Panero deja en la familia está tan abierta como la que la muerte de Franco y el lento regreso de la democracía dejó en el país. La decepción del tiempo perdido gastado en vicios y en lo insignificante ahora no puede ser ignorado.

El Desencanto es la familia Panero puesta frente a un espejo, y sorprendentemente, siendo el único de entre los hombres de la familia que no se dedicaría a la poesía, es Michi quién regala las palabras más sobrias, más dolorosas pero más poéticas de la película. Es casi auto-destructivo, no como sus hermanos, que hablan de sus intentos de suicidio sin mucho peso, sino en una forma mucho más dolorosa. El Desencanto permite en diferentes momentos ver al fallecido Leopoldo Panero gracias al relato de su familia, la construcción es compleja, quizás demasiado confusa para su propio bien sin una introducción completa de quién Leopoldo Panero es, con un pequeño añadido contexto, El Desencanto se transforma en uno de los más complejos e importantes documentales jamás producidos, más un retrato de un país que el de una familia.

Tomás Cerqueiro, 2026



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