Crónica BAFICI-El Color del Dinero, de Martin Scorsese
En el Centro Cultural 25 de Mayo, en Villa Urquiza, el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) abrió con una proyección de El Color del Dinero (The Color of Money, 1986) de Martin Scorsese.
Es una obra particular para presentar en un festival como el BAFICI, siendo antes que nada, una secuela a The Hustler (Robert Rossen, 1961), que una vez más presenta a Paul Newman como "Fast" Eddie Felson, jugador ahora retirado de pool que pasa sus días en su bar de pool y hace una fortuna traficando alcohol. En un día como cualquier otro, conoce a Vincent y a su novia Carmen, el primero es un joven habilidoso y extravagante, pero también un jugador de pool implacable, la segunda por otro lado, es una inteligente mujer que comparte con Vincent una complicada relación. Inspirado por la visión de un joven prodigio, Eddie decide tomarlo como su discipulo y lo lleva de gira por los Estados Unidos en preparación para un gran torneo de 9 Ball. Los choques entre los tres son constantes, con las poco claras intenciones de Carmen y el histrionismo desmedido de Vincent chocando con el muro inamobible que Eddie es. Esto mismo se ve encapsulado en la sola existencia de El Color del Dinero, y es lo que la hace una película tan partícular.
En cierta manera, lo que Scorsese hace es un análisis de la cultura norteamericana de los ochentas, ruidosa pero implacable, y un contraste con la de los sesentas, en la que el protagonista triunfó. Son muchas las escenas de esta índole, en las que el contraste se marca, pero quizás es en la primera en la que resulta más evidente: Eddie coqueteando con una mujer mientras Vincent destroza al mejor jugador del bar sin preocupación y se pone a jugar videojuegos en una máquina arcade.
La interpretación que Paul Newman hace le valió un Oscar y con justo motivo. Retrata una sensibilidad que contrasta con el resto del film, aunque esto no es por una falta de ferocidad. Esta ferocidad se ve, ante todo, en como se retrata el juego. Scorsese se centra en dos momentos, el violento golpe de las bolas entre si, sobretodo a inicios de una partida, y la charla entre jugadores entre tiros, no prima la estrategia sino la violencia. El director, acostumbrado a la construccion de relatos de mundos sin escrúpulos logra encapsular de manera fabulosa el entorno en el que el trio protagónico se mueve. De entre los tres, quién suele ser menos mencionada es Mary Elizabeth Mastrantonio, quién interpreta a Carmen. Su papel para la trama dista de la relevancia narrativa que se le da a los dos jugadores, pero es ella quién termina de definir al personaje de Vincent. Es en las manos de Tom Cruise en dónde la película se prueba de forma definitiva, y a pesar de su actuación ser francamente "rara", esta resulta en un éxito absoluto. Cruise es la cara de la nueva generación de Hollywood dónde la prioridad ya no es un hombre corpulento, sino alguién apuesto, ágil y sensible. De la lista de actores que pueden en cierta manera acomodarse a esta descripción, Paul Newman no es sino uno de los primeros, y entonces, la historia funciona en varios niveles.
El Color del Dinero es, antes que nada, una historia de generaciones. Con la fotografía "cool" de Michael Ballhaus y el soundtrack lleno de rock ochentoso, cuando contrastada con The Hustler la película se vuelve aún más interesante, pero aún se sostiene bien sola. Scorsese trata el material presentado en la película de Rossen con misterio, sin ahondar demasiado en explicaciones más allá del status que "Fast" Eddie ocupa en la comunidad del pool. Se presenta en el BAFICI separada de su predecesora quizás como una breve anatomía del cine estadounidense de los 1980s. Es una película atractiva, estimulante y sin miedo de, pese a ser obra de un autor ya en ese momento reconocido, involucrarase en los elementos más comerciales del cine contemporáneo. Es sin dudas inferior a la primera parte pero no se avergüenza de serlo, todo lo contrario incluso. El Color del Dinero es una película de una genialidad indiscutiva, quizás sobre-estimulante en lo presentado pero aún así honesta. Encuentra grandes momentos tanto en un Tom Cruise moviendose con locura y a los gritos mientras suena rock a alto volumen, Paul Newman enfrentandose tensamente con Mary Elizabeth Mastrantonio en el tratamiento de Vincent y la quietedad y ritmo cambiante de el coqueteo de Newman. Tiene sus puntos bajos, en particular un accidentado cambio de ritmo en el tercer acto, pero aún así, es una obra soberbia y que definitivamente merece que el lugar que ocupa en la obra de Scorsese crezca.
Tomás Cerqueiro, 2026.
El BAFICI la proyectará también en las siguientes fechas:
18/04 15:50hs en Cinépolis Plaza Houssay
20/04 19:00hs en Cine Gaumont
26/04 16:15hs en Teatro Presidente Alvear




Comentarios
Publicar un comentario