Peter Sellers, Blake Edwards y La Pantera Rosa - de 1963 a 1978

 

Tras una complicada pre-producción, se decidió que, en una película que iba a servir como vehículo para David Niven, el personaje de comic relief sería interpretado por un joven comediante emergente llamado Peter Sellers. Blake Edwards, el director se dió cuenta de que en él había algo especial y la historia se cuenta sola.


Edwards, Capucine y Sellers,
1963
The Pink Panther (1963) es una película espectacular. Sigue la historia de Sir Charles Lytton, un aristócrata inglés que es en realidad "El Fantasma" el ladrón de joyas más famoso del mundo.
Planeando robar a la Pantera Rosa, el diamante más valioso del mundo, Lytton (David Niven) viaja a los alpes para seducir a Nala (Claudia Cardinale), la princesa del Medio Oriente dueña del diamante. Jacques Clouseau (Peter Sellers), un inspector de policía francés es enviado tras la pista de El Fantasma y concluye que su objetivo será la Pantera Rosa y viaja el también a Italia junto con su esposa Simone (Capucine). Sin embargo, resulta que Simone es también la complice y amante de Lytton, cuyo sobrino George (Robert Wagner) viaja también al encuentro de su tío. Es importante mencionar a todos los personajes de la película antes de hablar de ella porque es exáctamente eso lo que Edwards hace. The Pink Panther es considerablemente larga para ser una comedia y eso se debe en gran medida al tiempo que el filme dedica a establecer a todo su elenco, pero una vez ya lo ha hecho, se transforma en lo que solo puedo describir como una de las películas más divertidas de la historia. La extravagante producción en Europa le da un toque exótico idéntico al de la saga de James Bond. La comedia se distribuye casi igualitariamente entre los cuatro personajes centrales con el de Cardinale moderando la acción y cada personaje presenta tipos de humor considerablemente distintos. The Pink Panther es una película muy nivelada, no presenta excesos por ningún lado y es muy sobria en todo momento. La comedia sigue una construcción estándar y, por lo tanto, es asentada, construida y rematada a lo largo de largas y complejas escenas que terminan siendo tremendamente graciosas. Una en particular, con ambos Lytton escondiéndose en la habitación de los Clouseau mientras Jacques es engañado una y otra vez y Simone trata de hacerlos abandonar la habitación es fabulosa. Una escena larga y con una serie de gags cada vez mejores que concluye en una nota genial. Es una escena que sirve no solo para establecer lo que las películas de La Pantera Rosa son sino también para lo que el estilo de Blake Edwards durante la década del sesenta es.

Para los títulos de The Pink Panther, a Edwards se le ocurrió contratar a DePatie-Freleng Enterprises para diseñar un personaje animado para adornarlos. De esta manera, y tomando como literal al título de la película, una pantera color rosa se convirtió en una sensación en los títulos y luego se transformaría en un personaje que llegaría a los niveles ocupados por Mickey Mouse y Bugs Bunny.


Unos meses antes de que el personaje animado se independizara Edwards y Sellers se juntaron nuevamente para hacer A Shot in the Dark (1964). Nunca se pensó que este filme sea parte de la serie que The Pink Panther inició tan solo un año antes. No era sino un vehículo actoral para Sellers, sin embargo, tras dificultades en la pre-producción con el director Anatole Litvak se decidió que Edwards tomaría su lugar y reescribiría el guión para incoprorar al Inspector Clouseau. La trama sigue nuevamente a Clouseau, quién debe investigar el asesinato de el chofer de un hombre rico (George Stevens), caso en el que todas las pruebas parecen indicar que María Gambrelli (Elke Sommer), una de las criadas, es la asesina. Enamorado de ella instantaneamente, Clouseau sostiene su inocencia para el desagrado de Dreyfus (Herbert Lom), el inspector en jefe.

Dreyfus (Lom) y Clouseau (Sellers)
en A Shot in the Dark (1964)

Pese a no llevar en su título a la famosa pantera, A Shot in the Dark es la película que establece todo lo que el resto de la serie repetiría. No solo se nos introduce a Dreyfus, el jefe de Clouseau que lo odia al punto que desea matarlo (y en general termina él mutilado), Cato (Burt Kwouk), el mayordomo al que Clouseau instruyó que, para preparalo ante cualquier cosa debía atacarlo en cualquier momento y, además de estos dos personajes también muchísimos gags recurrentes, tanto ligados a ellos como al protagonista. A Shot in the Dark es igual, sino más graciosa que su predecesora. Es una película considerablemente más pequeña, con más énfasis en el uso de sets y con una fotografía más artificial, pero eso no quita para nada su encanto, sino que lo transforma.


A Shot in the Dark fue un éxito considerable, no al nivel del filme original pero lo suficiente para considerar llevar más aventuras del Inspector Clouseau al cine.

En Inspector Clouseau (1968)
ni Sellers ni Edwards participaron


Sin embargo, Peter Sellers y Blake Edwards se llevaban horriblemente mal. Esto rompió completamente el set de la antes mencionada película pero, a lo largo de los años lograron solucionar sus problemas. Mientras el dúo actor-director realizó The Party (1968), el inspector Clouseau regresó en Inspector Clouseau (también 1968). Esta vez interpretado por Alan Arkin, Clouseau no tuvo la misma suerte siendo interpretado por otro actor y, mientras la pantera animada rozaba el cielo, la saga que la vió nacer hacía lo propio con el inframundo.


Tras una rápida decadencia en sus carreras, Edwards decidió que recurriría a Sellers nuevamente para The Return of The Pink Panther (1975). Habían pasado 11 años y el cine había cambiado tremendamente. El más claro cambio se puede ver en James Bond, que sirviendo de inspiración eterna para La Pantera Rosa hace que se traslade la acción de la refinada Europa a la salvaje África, se presenten mujeres deliberadamente seductoras y se transforme completamente la forma de filmar. El guión de la película es una continuación sorpredentemente fiel de las dos anteriores teniendo en cuenta el tiempo que pasó. Esta vez, Clouseau es despedido por un encantado Dreyfus que, para su absoluto horror, es forzado a retractar su decisión casi inmediatamente. La Pantera Rosa fue robada nuevamente y todo apunta a que es obra de Lytton (Christopher Plummer) nuevamente. A excepción de Lytton, todos los personajes que repiten milagrosamente mantienen a sus actores y en el más pleno de los niveles. Herbert Lom incluso mejora aún más su representación de Dreyfus, más breve que en la película anterior pero aún más salvaje y habiendo tomado la decisión de acabar con el inspector con sus propias manos. The Return of the Pink Panther se divide en dos, la aventura de Clouseau, que sigue a la nueva mujer de Lytton (Catherine Schell, sin rastros del personaje Capucine) mientras Lytton investiga quién es que plantó el guante que deja como su marca en un robo que él no cometió.

Sellers, Peter Arne, Plummer y Schell en
The Return of The Pink Panther (1975)

El humor de los setentas es notablemente diferente al de la década previa, sin embargo, se amolda de manera adecuada a los personajes ya existentes. Ahora Sellers habla en un marcadísimo acento francés que da lugar a infinidad de chistes y es notablemente más tonto que en los filmes anteriores. Por su parte, Plummer es un soplo de aire fresco, y por más de que interprete a un clon de 007 aún es muy entretenido seguir su aventura.

La película contó con un desafio tremendo, su tarea era re-establecer a la sere luego de 11 años y habiendose ya el personaje animado del título posicionado como una figura gigantesca. No solo lo logró, sino que fue un éxito másivo en todo sentido. Es una película muy graciosa, más centrada en la creación de gags, particularmente aquellos que son recurrentes pero estableciendo también ella muchisimos.


Tras el enorme éxito de la película de 1975 el estudio apresuró a los creativos a producir una continuación lo más pronto posible. Esto destruyó los planes de Edwards, él quería que la siguiente película de La Pantera Rosa fuera una épica aventura de tres horas. Rastros de esto se pueden ver en The Pink Panther Strikes Again (1976). En ella, Dreyfus escapa del hospital psiquiátrico en el que termina al final de la película anterior luego de haberse aparentemente curado pero haber sido también llevado a la locura apenas se produjo su re-encuentro con Clouseau, que ahora es el inspector en jefe.

Cato y Clouseau en medio de su eterna lucha   

Todo lo que Dreyfus quiere es matar a su subordinado, por lo que emplea un plan multinacional de terrorismo en el que secuestra a un científico con la capacidad de construir un rayo destructor que el villano amenaza con usar en una ciudad en caso de no ser su enemigo asesinado. Esto es, evidentemente, la trama de un film mucho mayor, sin embargo aún funciona sorprendentemente bien. Continúa con mucho de lo establecido en la película anterior, solamente que poniendo un mucho mayor foco en el antagonista, que representa los mejores momentos de la película. Sin embargo, entrada la segunda entrega de esta segunda etapa de la serie se empieza a notar un importante cambio. La comedia deja atrás lo refinado, sobre todo en la cuarta película. Se desarrolla la trama a partir del humor y no al revés dejando a Clouseau con poca injerencia en la trama. Esto lo sufre sobre todo The Return of The Pink Panther pero "Strikes Again", literalmente se centra en los constantes intentos de asesinato que el protagonista sufre. La trama entera de Dreyfus está notablemente fuera de lugar y eso es un hecho simplemente indiscutible. Pero hay algo que es también un hecho, y eso es que la película es graciosisima. En general se destaca solamente el trabajo de Sellers en estas películas pero me encuentro disfrutando aún más de lo que Herbert Lom hace. Es simplemente una locura, en esta película representando casi a un villando de dibujos animados y adelantándose un año a lo que 007 haría en The Spy Who Loved Me (1977), con un plan destructor, una guarida gigante y un ejercito de asesinos. Como un filme en sí es simplemente muy disruptiva a comparación de lo establecido y no todo lo que propone es un acierto pero, sobretodo en el tercer acto, tiene una inherente genialidad que es única para sí.


Con la cuarta película manteniendo aún un alto nivel de éxito, era lógico que se hiciera otra más, al menos financieramente. The Pink Panther Strikes Again termina con Dreyfus literalmente desintegrandose por lo que el principal antagonista no podía regresar, y las proezas de Clouseau eran ya demasiado grandes para un simple inspector (en jefe) de policía. Por lo tanto, Revenge of The Pink Panther (1978) ignora todo lo sucedido en la película anterior. Que significa esto? No demasiado, Dreyfus de nuevo está internado en el hospital psiquiátrico y nada más. La historia sigue nuevamente a un intento de asesinato sufrido por Clouseau. El lider de un grupo criminal (Robert Webber) asesina a Clouseau (en realidad un criminal travesti que intercambió sus ropas con las del inspector) como manera de probar a un padrino de la mafia ítaloamericana que es capaz de realizar grandes hazañas. Clouseau aprovecha su supuesta muerte para investigar el caso con la ayuda de Cato y Simone (Dyan Cannon) la secretaria del personaje de Webber. Es una película bastante más pequeña que sus dos predecesoras, centrada más en los gags sin fin que en la narrativa, aunque cuando se embarca en escenas mínimamente serias Edwards falla tremendamente. Dreyfus es relegado a un solo chiste y apenas aparece por lo que, con débiles nuevos villanos el foco y lo positivo de Revenge of the Pink Panther se reduce a los tres protagonistas. Es bueno ver a Burt Kwouk llevar a Cato más allá del gag de su eterna pelea con su jefe, sin embargo, la película lo utiliza de la peor manera posible. Desde su primera aparición, Clouseau trata a Cato como "amarillo" de una forma racista y en este film, al tener más protagonismo, el racismo también se mutlitplica. Esto no mejora en absoluto cuando la trama se mueve a Hong Kong, con Sellers portando un gratuito "yellowface" y reduciendo a Cato, así como a Dreyfus, a un solo chiste. "Revenge" es una película sin dirección, graciosa, si, pero no atreviendose a avanzar más. Continúan los disfraces, las persecuciones, a pie y sobre ruedas, continúan los personajes que conocemos, Dreyfus, Cato y François (André Maranne, interpretando un papel diminuto en la saga desde 1964 hasta 1983) pero todo ya se siente automático. Quizás es la fatiga, tres películas en cuatro años pero se siente en esta quinta entrega una producción cansada. No hay momentos de un ingenio o inteligencia destacadas, es un status quo, con las cualidades que uno espera y casi, nuevamente, como un dibujo animado, no provee absolutamente nada nuevo. Hasta lo extrafalario es prefirible a la nada.

Dyan Cannon y Sellers en yellowface en
Revenge of The Pink Panther (1978)

No era ningún misterio que Peter Sellers y Blake Edwards no tenían la mejor relación. Hicieron 6 películas juntos, sin embargo, sus problemas nunca terminaron de solucionarse. Con expectativa de ser lanzada en 1981, Sellers escribió Romance of The Pink Panther un guión para una hipotética sexta película para representar al inspector Jacques Clouseau, sin embargo, Sellers moriría en 1980. Tiempo después, el estudio productor de las películas (MGM) le pidió a Edwards que trabajara en otra película de La Pantera Rosa, recasteando a Clouseau con Dudley Moore. En su lugar, Edwards realizó Trail of The Pink Panther (1982) y Curse of The Pink Panther (1983), dos películas filmadas juntas en las que, para remediar la ausencia de Sellers, se trajo de nuevo a David Niven, Capucine, Robert Wagner, Herbert Lom, Burt Kwouk, André Maranney a Graham Stark (de papeles varios a partir de A Shot in the Dark). Para "Trail" se utilizaron escenas descartadas de "Strikes Again" para que pudiera regresar, y para "Curse" se usó a a Ted Wass para que interpretara a un "reemplazo" de Clouseau y a Roger Moore para que apareciera brevemente como el inspector. Sin embargo, ambas películas representaron fracasos, así como también lo fue Son of The Pink Panther (1993) con Roberto Benigni como el hijo de Clouseau con María Gambrelli, de A Shot in the Dark, solo que interpretada por Claudia Cardinale y no por Elke Sommer. Lom y Kwouk interpretarían a sus personajes una vez más y, tras un último fracaso, Edwards se retiraría del cine y la saga se abandonaría por años, hasta que Steve Martin protagonizó un reboot en 2006 y su secuela en 2008, de un éxito moderado.

La Pantera Rosa, como saga cinematográfica, está sorprendentemente olvidada. Está en producción un nuevo reboot, esta vez con Eddie Murphy como Clouseau pero no se tienen muchas novedades. Sin embargo, la serie de películas fue capaz de demostrar algo, no solo estableció a uno de los más famosos personajes animados de la historia sino que también fue capaz de establecer a su protagonista, el Inspector Clouseau y a Peter Sellers en consecuencia como iconos del cine, y, por supuesto, inmortalizar la genial música de Henry Mancini. Pese a altibajos, las películas de La Pantera Rosa son geniales y son una prueba eterna del talento poco reconocido de Blake Edwards y también una demostración fabuloso del cine como un arte y negocio en constante evolución. En este texto se abarcaron un total de 15 años y en ellos la forma de hacer cine, incluso el más comercial, se transformó drásticamente.


Tomás Cerqueiro, 2026

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