MUBI: Un Dessert pour Constance (1981), colonialismo y la fragilidad de ser


Un Dessert pour Constance (1981) es parte de la obra de la realizadora francesa Sarah Maldoror. Hija de madre francesa y padre guadalupeño, Maldoror se desarrolló como artista tanto en Francia como en África y es hasta la fecha una de las pocas mujeres en dirigir cine en África así como una de las más notables cineastas en la historia del continente. Un Dessert pour Constance toma de sus vivencias de forma indirecta, es una historia sobre la gente africana, fuera del continente y dentro de él.


La historia sigue a Bokolo y Mamadou, dos hombre que viven junto a otros inmigrantes en París. Cuándo uno de sus amigos, Bono, se enferma y pide volver a África para ver a su madre, los protagonistas se disponen a trabajar como barrenderos para reunir el dinero suficiente. Sin embargo, ni con los dos trabajando alcanza, y nadie puede colaborar con el dinero suficiente para tratar la enfermedad y pagar por el viaje, pero un golpe de suerte da con ellos.

Sidiki Bakaba y Cheik Dokouré en la producción de la película.

Encuentran un libro sobre gastronomía francesa que fue desechado y lo guardan y comienzan a aprender de él. En una visita a Bono, Bokolo y Mamadou ven en televisión un programa sobre conocimiento gastronómico con un pozo de dinero suficiente para lo que necesitan y se dan cuenta también de que son capaces de ganar. Un Dessert pour Constance es una comedia, pero, y a pesar de ser graciosa tiene una profundidad e intelectualidad notable.


El filme se construye a base de los intentos de Mamadou y Bokolo de conseguir el dinero que necesitan y, en cada uno de ellos la directora (de la mano del guión de Daniel Boulanger y Maurice Pons) explora diferentes actitudes de la sociedad.

Los dos hombres se enfrentan a la desconfianza, a la desigualdad y a la pobreza. Piden prestado dinero y no les creen el motivo, buscan entre sus amigos y solo tienen poco para poder darles y se ven resignados a un trabajo agotador y poco remunerado. Nunca se permite que la película se involucre en estos temas de forma muy profunda, se mantiene el tono cómico, pero esa es la idea de Maldoror. Un  Dessert pour Constance se regocija en el engaño, en la creencia de que todo está bien, aunque por más que lo parezca no es así.

Es una obra compasiva, logrando que hombres negros triunfen en la Francia de principios de los ochentas. Hay una pregunta que la película deja una vez llega a su fin:

¿Por qué el hombre africano triunfa solo a través del conocimiento del colonizador en lugar de hacerlo a través del de su tierra propia?

Un Dessert pour Constance fue hecha para ser exhibida únicamente en televisión, por lo tanto, es una película pequeña. Dura apenas más de 60 minutos y está contada a través de la más absoluta simpleza. La directora aprovecha un medio tan masivo para contar una historia que, al menos por años, jamás se vió en el cine europeo, que tiene muchísimo más alcance que el africano. Se asemeja solo a la obra de Ousmane Sembène en el poder que tiene a la hora de hablar sobre el colonialismo. Los personajes tienen solo pocos recursos oara vivir, poco dinero, poca comida, frágil salud y dependen enteramente en un libro desechado por el hombre blanco para llegar al éxito. Una vez pierden el libro los dos amigos se ven en un problema y todo es paralelo a esto. Todo exhibe una debilidad que es igual a la de las relaciones y dinámicas étnicas a las que se enfrentan Bokolo y Mamadou.

Aunque la película sostenga un triunfal y gracioso final, en el que los objetivos se cumplen, es en este momento dónde más se ve un racismo totalmente directo. "Las colonias también trajeron algo bueno" dice el presentador del concurso televisivo cuando los protagonistas pasan adelante a responder, continúa con comentarios destacando lo raro de su conocimiento de la cultura francesa y permite también que se ridiculicen las reacciones al triunfar.

Sarah Maldoror alrededor del tiempo de la
producción de la película.

Un Dessert pour Constance es descrita en la mayor parte de criticas disponibles como una película "dulce" y lo es. Es una historia de una comunidad que se junta para que un ser querido pueda cumplir un sueño en tiempos de debilidad. La conclusión deja lugar a esto así como la totalidad de la trama, las actuaciones de Sidiki Bakaba y Cheik Doukouré son fantásticas y graciosas pero el mayor logro del film es nivelar esta dulzura, este humor con la crítica social. La obra de Sarah Maldoror es muy desconocida más allá de su ópera prima Sambizanga (1972). En esta producción, hecha para televisión se deja clara su maestría, haciendo de una historia de gran simpleza una agresiva y acertada crítica y un retrato simplemente invaluable.

Un Dessert pour Constance está disponible en MUBI Argentina


Tomás Cerqueiro 2026


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