Marathon Man (1976) y la adaptación de la página a la pantalla
En 1974 se publicó Marathon Man, una novela del escritor William Goldman que sigue a Thomas "Babe" Levy, un brillante joven adepto al running que cruza caminos con Christian Szell, un macabro doctor Nazi que se encuentra en Nueva York para extraer diamantes de un banco. La novela es buena, pone al lector en los ojos de distintos personajes y lleva un estable ritmo de suspenso que no desinfla en ningún momento. Sin embargo, también se hace eterna, se explaya ridiculamente en monólogos del insoportable protagonista, pero en concepto es genial. Una escena en particular resulta atractiva, Szell atrapa a Babe y, preguntandole si "Es Seguro?" lo tortura como solo un dentista podría hacer.
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| Tapa de la novela |
Apenas publicada la novela, Goldman vendió los derechos cinematográficos de su historia por 450.000 dólares y se la transformó velozmente en un largometraje.
Protagonizada por Dustin Hoffman, Laurence Olivier y Roy Scheider, Marathon Man vió la luz en 1976, cosechando éxito pero quedando notablemente olvidada entre otras producciones Hollywoodenses del año, como Taxi Driver, Rocky, All The President's Men y Network. En la década del 70 se pusieron de moda los thrillers políticos, tanto crítica como comercialmente, y Marathon Man es parcialmente uno de ellos. El director John Schelsinger construye la película con bestialidad y una absoluta frialdad. Como en el libro, Babe es inocente, hasta incluso insoportable, infantil, y no es hasta que recibe el brutal golpe de realidad que la muerte de su hermano representa que se convierte en un digno protagonista.
Es en el en que las primeras diferencias entre ambos medios se hace visibles, el libro es altamente introspectivo. En el conocemos a quienes inspiran a Babe, entendemos mejor su relación con su padre y la historia es, en cuentas generales, muchisimo más concreta. Muchas escenas en la película transcurren en silencio, particularmente las referidas a los dos temas anteriores, se yuxtapone a Babe corriendo con imagenes de corredores reales y un tétrico plano de una hamaca es suficiente para caracterizar la muerte de su padre. A nivel general, la película, explayandose muchisimo menos logra mucho más, nos mete en el mundo del protagonista, en su rutina, sus calles y sus métodos.
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| Doc (o Scylla) es atacado por un asesino asiático en una escena espectacular. |
La representación de su hermano, Doc, varía. En el libro, al mismo tiempo que a Babe, seguimos a Scylla, un implacable asesino enviado en una misión, y su desarrollo es bastante paralelo. Hay muchas escenas que Scylla protagoniza y, en caso de haber visto la película, es posible reparar que Scylla no es otro que Doc. Las porciones en las que los hermanos permanecen separados representan apróximadamente la mitad de tanto la novela como el filme. Su unión es corta y la escena que acaba con ella deja ver la ventaja que tiene el cine por sobre la página. Dustin Hoffman es impresionante, el descarnado grito que emite cuando un ensangrentado Roy Scheider irrumpe en su departamento es desgarrador, y también es todo lo que prosigue.
Sea por Goldman como escritor o el poder de la imagen visual, el tratamiento de la historia en ambos medios, pese a ser una muy fiel adaptación, es notablemente distinto. El poder de las actuaciones, de las imagenes, de lo que se muestra y lo que no, Schlesinger entiende la novela de Goldman, quién también realizó la adaptación a guión. Se puede tomar por ejemplo la escena de tortura:
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| La famosa y horrorosa escena de tortura. |
La Historia de Marathon Man, en concepto, es genial, pero visualmente es aún mejor. No se ve como son perforados los dientes de Babe en ninguna de las dos versiones, en una se describe la perforación a través de palabras y en otra solo la actuación de dos actores. Entonces, son dos historias distintas.
Otra diferencia se produce en el escape de Babe, en el libro los secuaces de Szell persiguen a Babe por mucho tiempo, se le acercan pero el los evade por los pelos. En la película sin embargo, es tan solo una escena rápida en la que se persigue al protagonista en un auto.
El suspenso se debe construir de una forma distinta para la pantalla. No sabemos que Scylla es Doc hasta que su traidor colega y amante Janeway (interpretado en la película por William Devane) hasta que este mismo se lo dice a Babe. En la película, apenas vemos a Roy Scheider con Dustin Hoffman sabemos que a quién habiamos seguido hasta el momento era al hermano de Babe. Entonces, el plot twist del libro se elimina, y la película solo cuenta con uno que retiene del material original.
El final es el otro gran cambio que la película realiza. En el libro se toma en cuenta un aspecto importante de la trama, Babe es judío y Szell un Nazi. Luego de un monólogo clamando venganza por su gente el protagonista dispara a al villano hasta matarlo. La película toma la religión de Babe mucho mas sutilmente, tan solo demostrandolo a través su nombre, en realidad.
Sin embargo, son dos momentos cruciales que la película utiliza silenciosas imagenes para representar el traumático conflicto que transforma a Szell en un villano. En la primera escena del libro y la película, un hombre discute con otro por un conflicto vial, hasta que uno insulta en alemán, el otro le contesta en yiddish y comienzan una mortal carrera que acaba frente a un templo, con ambos hombres muriendo chocando contra un camión de gasolina. Cerca del climax, Szell intenta averiguar el valor de los diamantes que posee y joyería tras joyería, Olivier retrata horror en su rostro al ver la cantidad de judíos que hay a su alrededor. Los puntos de quiebre son dos, un joyero lo reconoce luego de que Szell se queda mirando con incomodidad el tatuaje en su brazo, con números de identidicación de un campo de concentración y cuándo una vieja mujer lo reconoce en la calle al grito de "der weiße Engel". Szell huye y mata a un hombre en la calle, hasta que Babe lo atrapa y cobra venganza por la muerte de su hermano. En la película, la brutalidad en las acciones de Babe tiene otro origen, se busca una universalidad, o quizás una falta de peso que daña severamente el final, en el que el protagonista acaba con el villano. Aunque en la película, la conclusión es torpe, buscando que la propia codicia de Szell (y su cuchilla escondida) sea lo que lo mate, en lugar de su pasado, personificado en un moderno joven judío que actúa como su verdugo.
Marathon Man es mucho mejor en el cine que en la página, es casi una pulp fiction, un thriller atrapante, vertiginoso. Tristemente, de todos modos, se pierde un poco de la profundidad del personaje. Aunque haya sido un acierto eliminar del tratamiento cinematográfico los extensos monólogos mentales de Babe sobre basketball y baseball, es una pena que se haya quitado el trasfondo del personaje. En definitiva, es Hoffman quién sostiene al personaje, su famosa actuación de método teniendo por resultado una verídica actuación que resulta en retrospectiva impresionante. Olivier ofrece un resultado exactamente igual a través de una actuación reducida, y le da a Szell mucha más profundidad de la que el libro presenta. La lectura de Marathon Man, de William Goldman es tremendamente entretenida pero con tremendos fallos, por lo menos, dió como resultado una película increible.
Tomás Cerqueiro, 2026
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| Pese a sus estilos de actuación completamente distintos Olivier y Hoffman entregan actuaciones que podrían figurar entre las mejores de la historia. |







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